Cuba en la oscuridad: miles aún sin luz tras masivo apagón

Cuba en la oscuridad: miles aún sin luz tras masivo apagón

Casi veinticuatro horas después de que un masivo apagón dejara a oscuras gran parte del occidente de Cuba, miles de hogares seguían sin suministro eléctrico este jueves, en un nuevo episodio que expone la crítica situación de una red energética al borde del colapso. Las brigadas técnicas trabajaron sin descanso durante la noche para reparar una caldera dañada en una de las principales termoeléctricas del país, pero las autoridades advirtieron que el restablecimiento total del servicio podría demorar entre tres y cuatro días, una espera que para muchos resulta insostenible.

Según reportes oficiales, cerca de 297 mil clientes en La Habana —aproximadamente el 34% de los hogares de la capital— permanecían sin luz al mediodía. Entre ellos se encuentra Miguel Leyva, un hombre de 65 años que vive con su madre y su hermano, ambos con problemas de salud. “No tengo palabras para describir lo que estamos viviendo: calor sofocante, mosquitos por todas partes y sin electricidad. La comida se nos va a echar a perder”, confesó Leyva, visiblemente agotado. “Entiendo los problemas del país, pero llevamos más de un día así. ¿Hasta cuándo?”.

El panorama no es distinto en otros barrios. Vecinos como Vázquez, quien comparte su vivienda con su nieto, relataron noches en vela por la plaga de insectos y el bochorno. “Anoche no pegué el ojo. Los mosquitos no dejaban de picar”, contó. Mientras tanto, pequeños comerciantes como José Ignacio Dorta, dueño de una cafetería de 57 años, vieron cómo parte de sus productos congelados se arruinaron. “Esto es un golpe duro. Sin luz, no hay forma de conservar nada”, lamentó.

La crisis energética en Cuba no es nueva, pero en los últimos meses se ha agravado hasta niveles alarmantes. La red eléctrica, envejecida y con décadas de falta de mantenimiento, opera al límite de su capacidad, mientras que el suministro de combustible se ha vuelto cada vez más irregular. El golpe más reciente llegó a principios de enero, cuando los envíos de petróleo desde Venezuela —principal aliado de la isla— se interrumpieron abruptamente. Aunque las autoridades no han confirmado las causas, analistas vinculan la suspensión con las sanciones impuestas por Estados Unidos al gobierno venezolano, que han ahogado su capacidad de exportación.

La tensión escaló aún más cuando, a finales de ese mismo mes, el entonces presidente Donald Trump amenazó con imponer aranceles a cualquier país que vendiera o suministrara petróleo a Cuba. La medida, aunque no se concretó de inmediato, generó incertidumbre en los mercados y disuadió a posibles proveedores. Ante este escenario, el gobierno cubano anunció en febrero un paquete de medidas de austeridad para racionar el combustible, incluyendo la suspensión temporal de vuelos en nueve aeropuertos hasta mediados de marzo.

Este apagón no es un hecho aislado. En diciembre pasado, otra falla en una línea de transmisión que conecta dos plantas eléctricas provocó un corte masivo en el occidente del país que se prolongó por casi doce horas. Las autoridades atribuyeron el incidente a una sobrecarga en el sistema, un síntoma claro de la fragilidad de una infraestructura que, según expertos, requiere inversiones millonarias para evitar colapsos recurrentes.

Para los cubanos, sin embargo, las explicaciones técnicas pasan a un segundo plano cuando el calor, la oscuridad y la incertidumbre se convierten en su día a día. “Aquí lo que falta es solución”, resumió Leyva, reflejando el cansancio de una población que, una vez más, se ve obligada a improvisar en medio de la crisis. Mientras las brigadas trabajan contra reloj, la pregunta que flota en el aire es cuánto más podrá resistir un sistema al que, literalmente, le faltan los cables para sostenerse.

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Radar De Hoy

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