{"id":98187,"date":"2025-07-25T09:08:30","date_gmt":"2025-07-25T15:08:30","guid":{"rendered":"https:\/\/reportealtiempo.com\/?p=98187"},"modified":"2025-07-25T09:08:31","modified_gmt":"2025-07-25T15:08:31","slug":"el-problema-de-desear-a-los-hombres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radardehoy.org\/?p=98187","title":{"rendered":"El problema de desear a los hombres"},"content":{"rendered":"\n<p>El desconocido lleg\u00f3 al bar antes que yo, como era mi intenci\u00f3n, y me estaba esperando en una mesa del fondo. Ten\u00eda el tipo de cara que me gusta, hab\u00eda sido un poco dif\u00edcil de localizar, y demor\u00f3 en sus respuestas, lo que tambi\u00e9n me gusta. El local era ruidoso, el ambiente estaba repleto de los sonidos de \u201cme estoy divirtiendo\u201d que hace la gente cuando espera pasarla bien en cualquier momento, as\u00ed que nos inclin\u00e1bamos para o\u00edrnos. Su cabello, pens\u00e9, ser\u00eda un buen lugar donde meter mis manos.<\/p>\n\n\n\n<p>Llega un momento, normalmente, en que basta con unos pocos instantes m\u00e1s de contacto visual. Pasamos por esos instantes, nos tomamos de las mu\u00f1ecas y nos encontramos al otro lado de la mesa, que era lo bastante ancha como para frustrar el besarse de forma adecuada, pues manten\u00eda al resto de nosotros bastante separado. En mi casa fue un poco t\u00edmido, pens\u00e9, o le faltaba un poco de pr\u00e1ctica, pero sent\u00ed que me deseaba, que era lo que yo quer\u00eda: que su deseo me organizara y me guiara, como si este fuera un punto en el horizonte oscuro, intermitente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTen\u00eda muchas ganas de volver a verte\u201d, me envi\u00f3 un mensaje la semana siguiente, cerca de la hora del almuerzo, \u201cpero hoy estoy sintiendo una ansiedad intensa y necesito estar tranquilo :(\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLo entiendo perfectamente\u201d, le contest\u00e9, pero no era cierto. El d\u00e9bil y falible \u201ctener muchas ganas\u201d no es anhelar; un hombre deber\u00eda desearme con urgencia o no desearme en absoluto. Estaba a punto de hundirme en un ritual de calentura frustrada (fantas\u00eda, masturbaci\u00f3n, botanas) cuando una amiga me insisti\u00f3 que cenara con ella y otras dos mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPor supuesto que tiene ansiedad\u201d, dijo una de ellas, terapeuta, que se sent\u00f3 frente a m\u00ed en el restaurante. \u201cAs\u00ed es la vida. Eso es estar vivo e ir a encontrarte con alguien a quien no conoces bien\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cS\u00ed\u201d, dijo la mujer que estaba a su lado, una historiadora. \u201cSe llama \u2018tensi\u00f3n sexual\u2019. Agu\u00e1ntala un minuto y puede que tengas sexo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo pueden\u201d, dijo mi amiga con un disgusto triunfante. Nos cont\u00f3 de una mujer que conoc\u00eda y que sal\u00eda con un hombre de otra ciudad. Tras semanas de decirle \u201ctengo muchas ganas de verte\u201d, el hombre dej\u00f3 de responderle mientras estaba de visita. \u00bfLa explicaci\u00f3n que dio despu\u00e9s? Estaba \u201cdemasiado ansioso\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00a1Ay, pobrecito!\u201d, grit\u00f3 la historiadora, y todas aullamos y gemimos por el pobrecito gatito asustado y lastimado, y as\u00ed seguimos hasta llegar a un frenes\u00ed de carcajadas ocasionado por la incapacidad de los hombres para \u201carmarse de valor y [palabrota]\u201d. \u00c9ramos cuatro mujeres en un restaurante vegano del centro de Manhattan; sab\u00edamos en qu\u00e9 serie est\u00e1bamos, y no pudimos evitar preguntarnos, de forma engre\u00edda y machista: \u00bfD\u00f3nde estaban los hombres que pod\u00edan afrontar las cosas dif\u00edciles? \u00bfPor ejemplo, salir de casa para tener sexo?<\/p>\n\n\n\n<p>La terapeuta reflexion\u00f3 sobre la ansiedad de necesitar \u201cjustificar el falo\u201d. \u201cYa sabes\u201d, dijo, \u201cdesde el punto de vista de un ni\u00f1o, es como: \u2018Entiendo para qu\u00e9 sirve mam\u00e1, pero \u00bfpara qu\u00e9 sirves t\u00fa? \u00bfQu\u00e9 sentido tiene lo tuyo?\u2019\u201d. Eso llev\u00f3 a que hici\u00e9ramos m\u00edmica de enfrentamientos con miembros imaginarios \u2014\u201c\u00bfqui\u00e9n te invit\u00f3?\u201d, \u201c\u00bfqu\u00e9 te traes?\u201d, \u201c\u00bfest\u00e1s perdido?\u201d\u2014, lo que dio lugar a bromas sobre el bistur\u00ed no tan preciso del cirujano con el que estaba saliendo la terapeuta. En privado, y hablando m\u00e1s en serio, soy bastante proclive a los penes \u2014tanto as\u00ed que me preocupa que, en alg\u00fan estado natural hobbesiano, me arrodille autom\u00e1ticamente ante el m\u00e1s bello\u2014, pero \u00faltimamente he sido herida por la ambivalencia de los hombres, c\u00f3mo pueden primero desearme y luego sentirse confundidos sobre lo que quieren, y estas bromas subidas de tono y despectivas me calmaron, me hicieron sentir m\u00e1s poderosa, con m\u00e1s control.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bfCu\u00e1ndo se volvieron los hombres tan ansiosos respecto al deseo?\u201d, pregunt\u00f3 la terapeuta, y yo dije que no lo sab\u00eda. \u201cClaro que lo sabes\u201d, dijo mi amiga. \u201cFue cuando se les puso sobre aviso de que no pueden emborracharse y meternos mano as\u00ed como as\u00ed\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>No llevo mucho tiempo saliendo en citas (apenas el otro d\u00eda mi exesposo y yo recibimos nuestra sentencia de divorcio como archivo adjunto en un correo electr\u00f3nico), pero s\u00ed lo suficiente para saber que tengo un tipo de hombre. Es amable, bobo, se burla de s\u00ed mismo, es bastante respetuoso, un humanista apasionado, un tipo dulce, un \u201cbuen tipo\u201d. Tiende a se\u00f1alar, de diversas maneras, c\u00f3mo est\u00e1 exento de la mancillada categor\u00eda de \u201chombres\u201d, y es perfectamente comprensible que lo desee. Debe de ser ligeramente vergonzoso ser un hombre heterosexual, y a cada uno le corresponde mitigar esa verg\u00fcenza de un modo que se sienta aut\u00e9ntico para ellos mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las razones por las que se acab\u00f3 mi matrimonio fue que me enamor\u00e9 de otro hombre, al que me referir\u00e9 por la primera letra de su nombre, J. Espont\u00e1neamente gracioso, con una voz suave y una gigantesca sonrisa de ojos tristes, J. me hac\u00eda re\u00edr hasta quitarme el aliento. Dado que era un \u201cbuen tipo\u201d, desde el principio me dio a entender que no sab\u00eda \u201chacer\u201d relaciones, lo que me daba a entender que si esperaba una con \u00e9l (o, como \u00e9l lo defin\u00eda, de \u00e9l), la esperaba por mi cuenta y bajo mi propio riesgo (que tambi\u00e9n era el suyo, ya que \u00e9l odiar\u00eda hacerme da\u00f1o). Aun as\u00ed, me cortej\u00f3; parec\u00eda que \u201chac\u00edamos\u201d algo juntos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Sigo encontr\u00e1ndome y oyendo hablar de hombres que dicen \u2018no poder\u2019. \u00bfEs que estos hombres no han o\u00eddo hablar de \u2018no querer\u2019?<\/h2>\n\n\n\n<p>Mi marido y yo ten\u00edamos una relaci\u00f3n abierta cuando J. y yo nos conocimos, as\u00ed que los t\u00e9rminos de nuestra relaci\u00f3n eran, al principio, limitados, y aunque J. ejerci\u00f3 una agradable presi\u00f3n contra estos l\u00edmites, al final estos le convinieron. Fui yo quien viol\u00f3 los t\u00e9rminos al encontrar intolerable, al cabo de un tiempo, interesarme tanto, de esa manera, por una persona mientras estaba casada con otra. No pod\u00eda distinguir el sexo del amor, ni el amor de la devoci\u00f3n, lo futuro, la integraci\u00f3n familiar, las cosas que quer\u00eda con (\u00bfde?) J., incluso cuando, durante el a\u00f1o y medio que nos vimos, \u00e9l sigui\u00f3 expresando su incapacidad para comprometerse como si fuera un ser aparte, un desafortunado ni\u00f1o que lo segu\u00eda y depend\u00eda de \u00e9l, quiz\u00e1, o una limitaci\u00f3n f\u00edsica. Me qued\u00e9 all\u00ed, tendi\u00e9ndole la mano, mientras \u00e9l me devolv\u00eda un rostro triste como un mimo encerrado en una caja: no pod\u00eda hablar de ello, deseaba que las cosas fueran distintas, quiz\u00e1 alg\u00fan d\u00eda el ni\u00f1o madurar\u00eda, el cristal se romper\u00eda, pero por ahora no hab\u00eda nada que hacer.<\/p>\n\n\n\n<p>Me parece, al observar el terreno como una novata en citas, que abunda este tipo de impotencia masculina estudiadamente irreprochable. Sigo encontr\u00e1ndome y oyendo hablar de hombres que dicen \u201cno poder\u201d. \u00bfAcaso estos hombres no han o\u00eddo hablar de \u201cno querer\u201d?<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 mi amiga ten\u00eda raz\u00f3n sobre la ansiedad masculina en este momento. Quiz\u00e1 los hombres se est\u00e9n tomando un respiro, pasando un rato \u201ctranquilos\u201d, inseguros de c\u00f3mo querer, c\u00f3mo hablar, c\u00f3mo cortejar. Quiz\u00e1 nos est\u00e9n castigando por la confusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay muchos caminos para llegar a la especie de decepci\u00f3n a la que me refiero aqu\u00ed, pero lleguemos como lleguemos, la queja es tan com\u00fan, un elemento cultural y narrativo tan b\u00e1sico, que la academia est\u00e1 interviniendo. Ahora tenemos una palabra elegante, \u201cheteropesimismo\u201d, para describir la perspectiva de las mujeres heterosexuales hartas de las conductas de apareamiento de los hombres. Acu\u00f1ado por el experto en sexualidad Asa Seresin, quien posteriormente lo modific\u00f3 por \u201cheterofatalismo\u201d, el t\u00e9rmino parece, a primera vista, destilar un estado de \u00e1nimo que no por ser intemporal es menos actual.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cFue muy agradable\u201d, me envi\u00f3 un mensaje hace poco una amiga cercana, inform\u00e1ndome de su tercera cita con un abogado. \u201cEs en verdad muy dulce y amable conmigo y bueno en el sexo. Sin duda pronto ocurrir\u00e1 algo humillante y de pesadilla\u201d. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, cuando mi amiga se puso en contacto con el abogado para confirmar planes tentativos, \u00e9l no le respondi\u00f3 durante muchas horas, o incluso un d\u00eda. Es cierto que ten\u00eda un horario agotador, pero, razon\u00f3 mi amiga, toma 90 segundos enviar una respuesta r\u00e1pida. La disonancia entre su comportamiento afectuoso y atento en persona y estos silencios la confundi\u00f3, y se lo coment\u00f3. El abogado lament\u00f3 haberla hecho esperar \u2014no hab\u00eda sido su intenci\u00f3n\u2014, pero, dijo, la queja de ella lo hab\u00eda hecho pensar: desafortunadamente no era capaz de convertir lo que ocurr\u00eda entre ellos en una \u201crelaci\u00f3n\u201d. Mi amiga aclar\u00f3 que ella no hab\u00eda pedido que se intensificara nada, sino que simplemente hab\u00eda expresado su necesidad de que se aclararan los planes. \u00c9l lo entendi\u00f3, dijo, pero sus \u201chabilidades comunicativas\u201d eran obviamente demasiado diferentes para que siguieran saliendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo humillante y pesadillesco, me explic\u00f3, no fue tanto el rechazo como que la consideraran contra su voluntad una \u201cmujer deseosa de una relaci\u00f3n\u201d. En sus memorias, Apegos feroces, Vivian Gornick describe a su amiga la angustia de ser ignorada por un amante: \u201clo que no asumo\u201d, escribe, \u201ces que nos haya hecho volver a caer en la crueldad de la desfasada din\u00e1mica hombre-mujer, convirti\u00e9ndome en una mujer que espera una llamada que nunca llega y a \u00e9l en un hombre que debe evitar a la mujer que espera\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYa no puedo m\u00e1s\u201d, dijo mi amiga. \u201cNo puedo seguir haciendo esto. No quiero que me hieran y me malinterpreten constantemente. Necesito encontrar otra forma de vivir\u201d. Estuve de acuerdo sin pensarlo. (Esto forma parte del pesimismo, \u00bfverdad? La sensaci\u00f3n de que seguir pensando en todo esto es in\u00fatil. Seguro que ya hemos pensado bastante). \u201cOjal\u00e1 pudiera simplemente ser gay contigo\u201d, dijo, y yo le dije que tambi\u00e9n lo deseaba mucho. Esta era nuestra rutina conmiserativa \u2014lo que Seresin podr\u00eda llamar nuestra \u201cdesafiliaci\u00f3n performativa de la heterosexualidad\u201d\u2014 nuestra versi\u00f3n de \u201cLl\u00e9vate a mi mujer, por favor\u201d. Ll\u00e9vate mi heterosexualidad, por favor. Ll\u00e9vate mi atracci\u00f3n por los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEl \u201cheterofatalismo\u201d es un concepto \u00fatil? Lo analic\u00e9 durante un tiempo, consider\u00e9 las posturas. La escritora y estudiosa del g\u00e9nero Sara Ahmed ha propuesto la idea de la \u201cqueja como pedagog\u00eda feminista\u201d, en la que argumenta que expresar disconformidad sobre algo es intr\u00ednsecamente transgresor, una forma de resistencia, mientras que la profesora de Filosof\u00eda Ellie Anderson sugiere que las mujeres que se desahogan sobre sus problemas de pareja constituyen una especie de negatividad como forma de rebeli\u00f3n. \u00bfEra eso lo que est\u00e1bamos haciendo mis amigas y yo durante la cena? \u00bfRebelarnos?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Lo humillante y pesadillesco, me explic\u00f3, no era tanto el rechazo como que la consideraran contra su voluntad una \u201cmujer deseosa de una relaci\u00f3n\u201d.<\/h2>\n\n\n\n<p>Si los expertos dicen que mis decepciones rom\u00e1nticas tienen alg\u00fan significado social mayor, no voy a discutirlo. Los hombres que quiero no me desean lo suficiente, no se comunican conmigo con suficiente claridad, no se dedican a m\u00ed: todo esto parece ciertamente lo bastante calamitoso como para justificar un \u201cismo\u201d. Y si es un \u201cismo\u201d, el problema no puedo ser yo. Deben ser los hombres, \u00bfno? Los hombres son lo que est\u00e1 podrido en el estado de heterosexualidad, y \u00bfpor qu\u00e9 no \u00edbamos a tener un t\u00e9rmino que englobe todos nuestros pesimismos sobre ellos? El pesimismo dom\u00e9stico (ellos siguen ocup\u00e1ndose menos de las tareas dom\u00e9sticas y del cuidado de los ni\u00f1os); el pesimismo sobre la violencia de pareja (el feminicidio sigue siendo una espantosa rutina); el pesimismo er\u00f3tico (el cl\u00edtoris y sus propiedades siguen eludiendo a muchos de ellos). Y las subculturas masculinistas petulantemente orgullosas que han surgido, al menos en parte, como reacciones a estos pesimismos, siguen escupiendo nuevas razones para temer, enfurecerse y quejarse de los \u201chombres\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esos \u201chombres\u201d no son los hombres por los que mis amigas y yo nos sentimos desalentadas. Son los dulces y buenos. Maldita sea.<\/p>\n\n\n\n<p>Me gustar\u00eda creer que hay algo intencionado, resistente, incluso radical en el modo heterofatalista, pero cuanto m\u00e1s lo expreso, m\u00e1s me inclino a estar de acuerdo con Seresin en que no puede producir nada que no sea m\u00e1s de s\u00ed mismo. \u201cLa heterosexualidad no es un problema personal de nadie\u201d, escribe. \u201cNo tiene sentido separar tu propia experiencia heterosexual de la heterosexualidad como instituci\u00f3n\u201d. No es que mi amiga necesite encontrar \u201cotra forma de vivir\u201d; es que todos la necesitamos. Pero en lugar de buscarla, las mujeres que no estamos de acuerdo \u201crepresentamos\u201d entre nosotras este tipo de mantenimiento mutuamente facilitador, en el que desahogamos peri\u00f3dicamente parte de la verg\u00fcenza y la frustraci\u00f3n que supone salir con hombres y luego seguimos adelante con el statu quo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sea cual sea la visi\u00f3n de Seresin, la mayor\u00eda de nosotras no podemos renunciar a nuestra heterosexualidad ni realizar una renegociaci\u00f3n significativa de sus t\u00e9rminos. Lo que podemos hacer, al menos por ahora, es negociar con nosotras mismas. Podemos intentar esquivar \u201clas cosas anticuadas entre hombre y mujer\u201d al actuar como desesperanzadas ante las relaciones, en lugar de \u201cdeseosas\u201d por ellas. Quiz\u00e1 esta sea la utilidad del \u201cheterofatalismo\u201d: nombrar el trago amargo antes de obligarnos a pas\u00e1rnoslo y poner una sonrisa despreocupada. Encantada de conocerte, \u201cbuen tipo\u201d; yo soy \u201cmujer que no espera nada\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Me dobl\u00e9 de risa, y sabore\u00e9 brevemente la rodilla de mis pantalones de mezclilla, mientras el hombre que estaba a mi lado en el sof\u00e1 desmontable rasgueaba una guitarra e imitaba a la perfecci\u00f3n a Bruce Springsteen. Hab\u00eda perfeccionado ese gemido como de que estaba levantando algo muy pesado e improvisaba una canci\u00f3n sobre el trabajo, el trabajo estadounidense en el coraz\u00f3n de Estados Unidos, un trabajo masculino hiperb\u00f3licamente duro y tr\u00e1gico. Como yo estaba ri\u00e9ndome sin control, \u00e9l sigui\u00f3, y yo segu\u00ed ri\u00e9ndome, y lleg\u00f3 un momento en que no estaba segura de si la diversi\u00f3n o \u00e9l se hab\u00edan apoderado de m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>De camino a su casa, me hab\u00eda estado mensajeando con mi t\u00eda. \u201cPalabra de experta\u201d, me escribi\u00f3. \u201cEspera a que lo desee tanto que se vuelva loco de remate. Suena f\u00e1cil pero, a ver, nunca se dijeron palabras m\u00e1s ciertas. \u00a1\u2018Hazlos sufrir\u2019 es mi mantra!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>No dejaba de mirarle la boca, el labio inferior. Me dijo que fuera m\u00e1s despacio; necesitaba tiempo para hacerse una mejor idea de c\u00f3mo funcionaba yo. Retroced\u00ed, dej\u00e9 que probara cosas, y a \u00e9l le empez\u00f3 a gustar su propio control, acerc\u00f3 su boca a la m\u00eda, y luego se apart\u00f3 cuando intent\u00e9 alcanzar su lengua. \u201cYa veo lo que eres\u201d, dijo finalmente, y me inmoviliz\u00f3 los antebrazos. \u201cEres una sumisa malcriada\u201d. Se qued\u00f3 all\u00ed, apenas fuera de mi alcance, respirando sobre m\u00ed. \u201cMe gusta hacerte esperar\u201d, dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed me hizo esperar. Me qued\u00e9 en la m\u00e1quina tragamonedas viendo pasar esas cerezas y monedas amarillas y grandes, y no paraban. Era dulce conmigo en persona, impulsivo a la hora de morderme la nariz, pero no ten\u00eda noticias suyas durante periodos, o las ten\u00eda pero solo de forma superficial, y entonces, de repente, aparec\u00eda. Pedir aclaraciones sobre lo que un hombre siente o quiere o ve que ocurre aqu\u00ed me ha agotado antes, como a muchas mujeres que conozco. He aprendido a considerar esas demandas como \u201cexigentes\u201d de una manera feminizada: mandonas y suplicantes a la vez, una confirmaci\u00f3n de la posici\u00f3n de \u201csumisa malcriada\u201d. Segu\u00ed su ejemplo y me mantuve casi siempre callada. Ll\u00e1menlo \u201cpesimismo comunicativo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">En la cama, el patr\u00f3n \u201cla mujer exige y el hombre se aleja\u201d palpita de sensualidad; en la vida, a veces parece que me va a sacar de mis casillas.<\/h2>\n\n\n\n<p>Cuando mi amiga se quej\u00f3 del abogado, expres\u00e9 mi indignaci\u00f3n por su comportamiento y me abr\u00ed camino, con toda naturalidad y siguiendo un surco trillado, hasta condenar a todos los hombres \u2014bueno, a la mayor\u00eda\u2014 como incapaces de mantener unas normas b\u00e1sicas de comunicaci\u00f3n y atenci\u00f3n. Estaba pensando, por supuesto, en J., y no me enorgullece que mi respuesta instintiva a la verg\u00fcenza de ser estereotipada, debido a mi g\u00e9nero, por la vida sea pagar con otro estereotipo. (Los hombres dan asco. \u00a1Qu\u00e9 revolucionario!).<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho esto, las dificultades de los hombres para comunicarse en las relaciones rom\u00e1nticas est\u00e1n lo suficientemente extendidas como para haberse ganado una denominaci\u00f3n psicol\u00f3gica: \u201calexitimia masculina normativa\u201d, es decir, la incapacidad de poner en palabras las emociones. Esta incapacidad, afirma Ellie Anderson, a menudo obliga a las mujeres que salen con hombres a convertirse en \u201cexpertas en el cuidado de las relaciones\u201d, solidificando lo que ella cita como \u201cel patr\u00f3n de comunicaci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan entre las parejas heterosexuales\u2026 el patr\u00f3n \u2018la mujer exige y el hombre se aleja\u2019\u201d. La mujer se acerca al hombre para hablar de algo; el hombre se retira.<\/p>\n\n\n\n<p>En la cama, el patr\u00f3n \u201cla mujer exige y el hombre se aleja\u201d palpita de sensualidad; en la vida, a veces parece que me va a sacar de mis casillas, y da trabajo: un duro y tr\u00e1gico trabajo femenino. En la d\u00e9cada de 1980, la soci\u00f3loga Arlie Russell Hochschild acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino \u201ctrabajo emocional\u201d para describir el trabajo remunerado que \u201cimplica tratar de sentir lo adecuado para el trabajo\u201d (es decir, trabajo de servicio, atenci\u00f3n sanitaria, educaci\u00f3n). Debe de ser un indicio de nuestra necesidad de m\u00e1s formas de hablar del trabajo afectivo invisible que a menudo recae en las mujeres el hecho de que el t\u00e9rmino haya sufrido un \u201cdeslizamiento conceptual\u201d, y ahora se extienda mucho m\u00e1s all\u00e1 de su significado original para aparecer en conversaciones cotidianas sobre la divisi\u00f3n desigual del trabajo en nuestra vida amorosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Anderson nos ofrece un nuevo t\u00e9rmino, relacionado pero distinto de \u201ctrabajo emocional\u201d y m\u00e1s \u00fatil para analizar lo que podr\u00edamos llamar la micropol\u00edtica de las citas: ella llama \u201ctrabajo hermen\u00e9utico\u201d al trabajo que hacen las mujeres para interpretar las desconcertantes se\u00f1ales masculinas, y lo plantea como una forma de \u201cexplotaci\u00f3n de g\u00e9nero en las relaciones \u00edntimas\u201d. Puede que el tipo que sal\u00eda con mi amiga estuviera demasiado ocupado con la abogac\u00eda como para confirmar sus planes con ella, pero mientras tanto, podr\u00eda decir Anderson, mi amiga ten\u00eda dos trabajos: uno para ganarse la vida y otro como \u00fanica gestora de un enredo emocional que tambi\u00e9n era de \u00e9l. El heterofatalismo es, en parte, simplemente agotamiento por tanto trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>El desconocido que esperaba en mi mesa habitual de la esquina trasera parec\u00eda un poco m\u00e1s anticuado que mi cita promedio \u2014su pelo parec\u00eda reci\u00e9n lavado y cortado, y llevaba una camisa abotonada\u2014, pero en su rostro se reflejaba cierta picard\u00eda inquieta, que se manifestaba plenamente en su risa. Nuestra conversaci\u00f3n fue en\u00e9rgica y bromista; tuve la impresi\u00f3n de que disfrutaba de mi compa\u00f1\u00eda, pero que para \u00e9l era m\u00e1s una ventaja que un criterio. Ya ten\u00eda pareja, me hab\u00eda dicho, y solo buscaba sexo y compa\u00f1\u00eda; su perfil de citas lo indicaba claramente bajo una foto en la que aparec\u00eda con una chaqueta azul y acariciaba la cabeza de un burro.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final pasamos al tema del temperamento er\u00f3tico. Le interesaban las posibilidades que surgen entre las personas cuando se elimina de la cama, por as\u00ed decirlo, cualquier posibilidad de matrimonio, procreaci\u00f3n o fidelidad. \u00bfQu\u00e9 podr\u00eda ocurrir entonces en esa cama? \u00bfEn esa comunidad? \u00bfEn ese mundo? Mientras observaba su pulcra figura juvenil y lo escuchaba hablar con el elocuente entusiasmo de un conocedor, la frase que se me ocurri\u00f3 fue \u201cnerd del sexo\u201d. Muchos aficionados a la no monogamia no estaban comprometidos con esa vida, dijo con algunas risas a la vez que citaba una canci\u00f3n del rapero Pusha T. \u00c9l s\u00ed lo estaba.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces me encuentro con este tipo de hombres: dominan el lenguaje del poliamor y agitan su respetuoso deseo como un sable de luz de pl\u00e1stico: Pam pam. \u00bfPor qu\u00e9 ibas a jugar solamente con un juguete cuando puedes turnarte para jugar con todos? Y al mismo tiempo subvertir vagamente\u2026 algo. \u00bfEl capitalismo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo me hac\u00edan sentir, quer\u00eda saber el nerd del sexo, los grupos? Confes\u00e9 no tener ning\u00fan inter\u00e9s. Lo que puede ocurrir entre dos personas, esa cosa en la que un par de seres se enganchan y quedan suspendidos el uno en el otro, dese\u00e1ndose y enred\u00e1ndose\u2026 A m\u00ed me interesaba esa cosa, esa vida. Claro, claro, lo entend\u00eda, lo respetaba, pero \u00e9l hab\u00eda descubierto que, en realidad, el tipo de conexi\u00f3n intensa e \u00edntima que yo describ\u00eda pod\u00eda darse entre, digamos, cuatro personas. Y cuando ocurr\u00eda, a\u00f1adi\u00f3 convencido, era toda una experiencia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La amargura no sustituye el deseo por los hombres, por un hombre, por el olor de la delgada camiseta de un hombre, por la humedad del vello de su nuca.<\/h2>\n\n\n\n<p>Admit\u00ed que era una perspectiva fascinante, pero que no pod\u00eda imaginar, o al menos no de ninguna forma que me emocionara. Totalmente, dijo, eso era totalmente v\u00e1lido. Por lo general, se mostr\u00f3 ansioso por asegurarme que mis deseos eran v\u00e1lidos, tanto en persona como despu\u00e9s, cuando me escribi\u00f3 en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n para aclararlo: \u201csi crees que nuestras energ\u00edas no coinciden, no discutir\u00e9\u201d, \u201csi prefieres solo una amistad, lo entender\u00e9\u201d y, de verdad, \u201csin presiones\u201d. Un buen tipo. Protesta un poco de m\u00e1s en el frente de la consensualidad, pero b\u00e1sicamente es un tipo confiable. Evolucionado, transparente, una criatura ilustrada de nuestra nueva era rom\u00e1ntica. Si tan solo pudiera desear a un hombre as\u00ed, un hombre que pone sobre la mesa unas condiciones tan claras, lo suficiente como para sentirme decepcionada de \u00e9l (\u00bfNo es eso el deseo? \u00bfUn lugar de decepci\u00f3n potencial?). Pero no pude, lo que supuso otra decepci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>De camino a casa, dos cuerpos estaban apretujados frente a una entrada del metro, la mano del hombre rodeaba con fuerza la nuca de la mujer, y cuando pas\u00e9 junto a ellos se me escap\u00f3 un ruido, un sonido ahogado, una representaci\u00f3n del asco en honor de alguna amarga omnisciencia. La amargura no sustituye el deseo por los hombres, por un hombre, por el olor de la delgada camiseta de un hombre, por la humedad del vello de su nuca despu\u00e9s de esforzarse; la amargura crece a partir del deseo y se mezcla con \u00e9l. Debe de haber algo mal, sigo pensando, en mi forma de desear.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEs dif\u00edcil desear a un hombre bueno\u201d, escribi\u00f3 un hombre bueno en el chat grupal.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEs bueno encontrar a un hombre duro\u201d, dijo otra que sabe que no he tenido sexo satisfactorio en un rato.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bfEs dif\u00edcil encontrar bueno a un hombre?\u201d, dijo la novia del hombre anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEs dif\u00edcil hacer funcionar a un buen hallazgo\u201d, dije, como si un hombre fuera una pieza complicada. \u201cM\u00e1s despacio, necesito hacerme una mejor idea de c\u00f3mo funcionas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEst\u00e1s aplastando a los hombres\u201d, me escribi\u00f3 un antiguo amante despu\u00e9s de que le enviara un borrador parcial de este ensayo. \u201cNunca llegan a ser reales: se utilizan para confirmar una historia de decepci\u00f3n y frustraci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Este hombre y yo nos conocimos el oto\u00f1o pasado, cuando \u00e9l, al igual que yo, se tambaleaba por el rechazo amoroso, y en menos de media hora nos abalanzamos el uno sobre el otro, como si hubi\u00e9ramos acordado t\u00e1citamente ser durante un tiempo las mantitas reconfortantes y dadoras de orgasmos del otro. Intercambiamos relatos obsesivos sobre las relaciones fallidas, nos animamos mutuamente durante los rigores del \u201ccontacto cero\u201d, vimos pel\u00edculas de Albert Brooks, cantamos canciones de Weezer con pistas de karaoke en su sof\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que fuera que estuviera ocurriendo entre nosotros dur\u00f3 unas seis semanas, momento en el que me empez\u00f3 a molestar que me ocultara algo, aunque no pod\u00eda decir qu\u00e9 exactamente, y \u00e9l se puso ansioso por molestarme, y yo lo acus\u00e9 de ser fr\u00edo, y \u00e9l me acus\u00f3 de ser injusta, y as\u00ed sucesivamente. El familiar patr\u00f3n \u201cla mujer exige y el hombre se aleja\u201d descendi\u00f3 sobre nosotros como un hechizo polarizador, y me hizo provocar y acusar m\u00e1s, y a \u00e9l defenderse y reservarse m\u00e1s. A diferencia de otros intercambios similares en mi pasado, este ten\u00eda una extra\u00f1a cualidad mec\u00e1nica, como si en lugar de desahogar verdaderas pasiones, estuvi\u00e9ramos encerrados en una coreograf\u00eda fastidiosa y embrujada.<\/p>\n\n\n\n<p>En Beyond Doer and Done To, la psicoanalista feminista Jessica Benjamin describe el punto muerto al que pueden llegar dos personas cuando \u201ccada una se siente incapaz de obtener el reconocimiento de la otra, y cada una se siente en el poder de la otra\u201d. En este estado, que ella denomina \u201cel estado complementario de ser dos\u201d, ambas personas se sienten indefensas, ambas se sienten \u201cusadas\u201d, ambas sienten que el otro \u201cno nos deja otra opci\u00f3n que ser o recelosos o impotentes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Qui\u00e9n sabe cu\u00e1nto habr\u00eda durado el baile del estado complementario de ser dos con mi compa\u00f1ero cantante de Weezer si uno de los dos, o ambos, nos hubi\u00e9ramos sentido enamorados. Tal como era, al cabo de un par de semanas pudimos romper el encantamiento, y seguimos siendo amigos. Con el tiempo le confes\u00e9 que me hab\u00eda parecido m\u00e1s natural ponerme en plan \u201cmujer herida\u201d que asumir la responsabilidad de mis deseos. \u00c9l, por su parte, describi\u00f3 a una ex importante cuyo h\u00e1bil uso de la culpa hab\u00eda dejado huella. Fue uno de esos momentos en los que tomamos conciencia, de repente y fugazmente, de c\u00f3mo nos representamos a nosotros mismos y ponemos a los otros en los papeles antag\u00f3nicos de las puestas en escena de nuestros dramas internos conocidos como d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Mi sexualidad no me debe ni protecci\u00f3n ni afirmaci\u00f3n; va tras de s\u00ed misma, tras de una escaramuza, una tensi\u00f3n, un olor.<\/h2>\n\n\n\n<p>Ahora tiene preguntas sobre este art\u00edculo. \u00bfNo estoy simplificando demasiado el caso de mi amigo y el abogado? \u00bfLo que ocurri\u00f3 all\u00ed no se trata de algo m\u00e1s que de comunicaci\u00f3n? \u00bfNo reconozco una clara incompatibilidad, surgida de las inseguridades de ambos? Y respecto al trabajo hermen\u00e9utico: \u00bfpor qu\u00e9 querr\u00eda una mujer estar con un hombre que requiere tanto esfuerzo? Una mujer as\u00ed debe intuir que ese hombre no est\u00e1 preparado para una relaci\u00f3n, o que no est\u00e1 seguro de sus sentimientos hacia ella. \u00bfNo es ella tambi\u00e9n parte de la promulgaci\u00f3n de cualquier resultado \u201cheteropesimista\u201d que se avecine? De hecho, que me ponga del lado de mi amiga, como parece que hago aqu\u00ed, \u00bfno est\u00e1 relacionado con el fen\u00f3meno que estoy diagnosticando? \u00bfNo es el propio impulso de \u201celegir un bando\u201d perversamente fatalista, antit\u00e9tico al reconocimiento mutuo que es la base misma de una relaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>Derrib\u00e9 toda la estructura de mi vida por un hombre que, cuando le pregunt\u00e9: \u201c\u00bfquieres estar conmigo o no?\u201d, respondi\u00f3, tras unos segundos de silencio: \u201cquiero estar contigo, y quiero todo en todas partes al mismo tiempo\u201d. J. se refer\u00eda, por supuesto, a la comedia surrealista de ciencia ficci\u00f3n de 2022, ambientada en una multitud de universos paralelos en los que muchas versiones de los protagonistas interpretan muchas versiones de sus vidas, y cada milisegundo se ramifica fractalmente en innumerables dimensiones alternativas, creando infinitos seres, infinitos destinos, infinitas respuestas al dilema de c\u00f3mo ser y con qui\u00e9n. Esta pel\u00edcula lo hab\u00eda conmovido profundamente, pues parec\u00eda captar cualidades de su neurotipo que rara vez ve\u00eda representadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se me ocurre que esa mentalidad de multiverso tambi\u00e9n puede reflejar los efectos cognitivos de las aplicaciones de citas que, derrotistas por dise\u00f1o, proyectan un espejismo de infinitas posibilidades rom\u00e1nticas a trav\u00e9s de infinitas l\u00edneas temporales. Un chico con el que sal\u00ed hablaba con un dejo de a\u00f1oranza de la relaci\u00f3n entre sus abuelos, quienes apenas se hablaban antes de casarse cuando eran unos adolescentes en Sicilia, unidos por las pocas opciones de la vida en un pueblo, las hormonas adolescentes y el opresivo mito del honor femenino. Qu\u00e9 sistema, qu\u00e9 apuesta, y luego ambas personas quedaron atrapadas de por vida. Pero al menos te ahorrabas la ansiedad de elegir. Al menos exist\u00eda eso.<\/p>\n\n\n\n<p>Result\u00f3 que hab\u00eda que derribar la estructura de mi vida, y estoy agradecida, y he hecho todo lo posible por ser amiga de J. Una tarde reciente, mi hija y yo nos sentamos con \u00e9l en una manta en un parque. Cerca hab\u00eda un grupo de adolescentes que jugaban v\u00f3leibol y utilizaban como red un \u00e1rbol que crec\u00eda horizontalmente. Mi hija ten\u00eda ganas de columpiarse en aquel \u00e1rbol, as\u00ed que estuvimos vigilando a los adolescentes, esperando a que se disolvieran, inst\u00e1ndola a que tuviera paciencia. Unos d\u00edas m\u00e1s tarde, recib\u00ed un texto caracter\u00edsticamente fantasioso: \u201cEn alguna otra l\u00ednea temporal seguimos esperando junto a ese \u00e1rbol a que los adolescentes terminen de jugar v\u00f3leibol\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn otra l\u00ednea temporal\u201d. La frase capta no solo la inclinaci\u00f3n de J. a mantener todas las posibilidades perpetua y melanc\u00f3licamente abiertas, sino mi propio apego tenaz a una dimensi\u00f3n inaccesible, la manera en la que vierto en ese escenario hipot\u00e9tico tanta vitalidad, cuidado y esperanza \u2014esperanza trabajosa\u2014 que podr\u00eda haber estado, y a\u00fan podr\u00eda estar, reservadas para lo que es posible y est\u00e1 ocurriendo ahora, solo una vez, en mi fugaz mediana edad. Renunciar a la vida por una fantas\u00eda: \u00bfqu\u00e9 puede haber m\u00e1s fatalista que eso?<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cQuiz\u00e1 el problema es que eres una rom\u00e1ntica\u201d, dice mi antiguo amante-diagonal-amigo-diagonal-lector-de-sensibilidad-masculina. \u201cY quiz\u00e1 tambi\u00e9n lo sean los dem\u00e1s fatalistas\u201d. Claro, tal vez. Sabemos \u2014lo sabemos desde hace mucho tiempo\u2014 que el romanticismo y el fatalismo son amantes dial\u00e9cticos. Cuando el amor fracasa, la misma cualidad que lo elev\u00f3 por encima del fragor com\u00fan de la experiencia hace imposible imaginar que vuelva a ocurrir algo parecido. La milagrosa singularidad de estar enamorado es, por tanto, un terreno especialmente f\u00e9rtil para un pesimismo generalizador: \u201cMe atraen los hombres porque me encanta tomar malas decisiones\u201d, reza un tuit heterofatalista por excelencia. Este giro, de un hombre al monolito imaginario de los \u201chombres\u201d, priva de especificidad al hombre que hiere y, al mismo tiempo, le muestra cierta lealtad; al ponerlo a interpretar a todo un g\u00e9nero, nos aseguramos de que volveremos a encontrarnos con \u00e9l. Hay algo aqu\u00ed de la renuncia fren\u00e9tica de la joven monja llena de vida, que cierra la puerta al romance, con un portazo intensamente rom\u00e1ntico, para luego casarse con una abstracci\u00f3n masculina.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo que refleja el heterofatalismo es una persistente falta de fe en que aquellos a quienes deseamos ser\u00e1n capaces de reconocernos como proporcionalmente humanos. Me pregunto hasta qu\u00e9 punto, temiendo lo que esperamos y esperando lo que tememos, invocamos la \u201cdesfasada din\u00e1mica hombre-mujer\u201d que sigue apareciendo. Una mujer viene, un hombre se aleja; esta encarnaci\u00f3n no tiene por qu\u00e9 estar necesariamente cargada de un significado mayor, pero a menudo lo est\u00e1. Acabo pregunt\u00e1ndome si de alg\u00fan modo es culpa m\u00eda cuando la din\u00e1mica heterosexual no parece poder trascender sus propios tropos, subvertir su propio simbolismo, representar una escena totalmente impredecible.<\/p>\n\n\n\n<p>Seresin se burla con raz\u00f3n de la ignorancia privilegiada de los heterosexuales que, en momentos de anhelo por experimentar un deseo que imaginamos como m\u00e1s alejado de nuestra propia opresi\u00f3n, anunciamos nuestras ganas de ser queer. Ninguna relaci\u00f3n \u2014independientemente del sexo, la orientaci\u00f3n, el n\u00famero de personas\u2014 es inmune a las din\u00e1micas de poder; la distribuci\u00f3n desigual siempre est\u00e1, por as\u00ed decirlo, sobre la cama. Pero en las relaciones queer los papeles est\u00e1n, al menos, menos determinados, quiz\u00e1 con m\u00e1s libertad y flexibilidad en qui\u00e9n asume qu\u00e9 y c\u00f3mo. En otras palabras, puede que nuestro pesimismo sobre la heterosexualidad surja en parte de un sentimiento creciente de su anacronismo. Tal vez, al igual que el auge del inter\u00e9s por la no monogamia heterosexual, forme parte del torpe proceso de la heterosexualidad de transformarse a s\u00ed misma al estilo queer en un futuro m\u00e1s fluido.<\/p>\n\n\n\n<p>Para salir del callej\u00f3n sin salida del \u201cestado complementario de ser dos\u201d que puede sujetar a cualquier pareja de personas, Jessica Benjamin imagina c\u00f3mo podr\u00edamos colaborar, con el tiempo (y el tiempo es crucial), para crear un \u201ctercero intersubjetivo\u201d, un espacio en el que tus necesidades y las m\u00edas, tus deseos y los m\u00edos, se reconozcan y se acepten mutuamente sin competir por el dominio. Crear un espacio as\u00ed, dice Benjamin, requiere una rendici\u00f3n mutua que es distinta de la sumisi\u00f3n. Me resulta dif\u00edcil entender esta distinci\u00f3n, lo que quiz\u00e1 equivale a decir que experimento el deseo en t\u00e9rminos de una lucha que alguien debe perder. Estoy dispuesta a admitir cierto masoquismo inconsciente. Al fin y al cabo, es dif\u00edcil desear a un hombre bueno, y mi sexualidad no me debe ni protecci\u00f3n ni afirmaci\u00f3n; va tras de s\u00ed misma, tras de una escaramuza, una tensi\u00f3n, un olor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa antigua forma de apareamiento ha muerto\u201d, dijo mi amiga en nuestro coloquio de quejas femeninas durante la cena, \u201cy la nueva a\u00fan est\u00e1 por nacer\u201d. \u00bfCu\u00e1l es la nueva? El pesimismo puede ayudarnos a sentir que sabemos, pero en realidad no es as\u00ed. 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